martes, 13 de enero de 2009

GOOD MORNING MANHATTAN






Y mientras las inquilinas se marchaban de nuestro piso, alguien lo limpiaba y José (el asistente mexicano de Toshi) llevaba allí nuestras maletas, nos marchamos a visitar Manhattan bien ataviadas de abrigo, bufanda, gorra, botas y demás utensilios para luchar contra los -5 graditos que helaban el ambiente.


Para empezar, 81$ de bono metro mensual y 7 minutos hasta Manhattan. Una vez allí, todos los tópicos fueron apareciendo uno a uno: las bocas de agua en plena calle, el vapor que sale de algunas alcantarillas, los carritos con hot dogs, los inmensos carteles de publicidad, español por todas partes, camiones de bomberos, negros, negracos y negritas, prisas, muchas prisas, limusinas, cochazos, taxis y más taxis, nieve por los rincones, escaleras anti-incendios en las paredes de los edificios, tiendas y más tiendas, repartidores de Coca-Cola... y de Pepsi, banderas americanas, puestos con souvenir for Obama... y todo eso que se ve en las películas es cierto. Está aquí!

Pero también se pueden romper tópicos ya que existen un montón de restaurantes con comida sana donde venden auténticos perolos de ensalada a tu propio gusto, arroz, garbanzos, alubias, pasta, quiches de espinacas... y batidos superproteínicos y zumos multivitaminados y multimineralizados... Hay que ver qué exagerados que son para todo. Y qué amables. No se por qué me da la sensación de que todos los dependientes llevan comisión. En todas las tiendas, por muy cutre que sean, todos los dependientes en plan: "Hello ladys! Can I help you? This is Joe..". y luego ya, viene el "de dónde eres?", "es tu primera vez en Nueva York?", "Te gusta la ciudad?". Si te pones a darles coba, ya ni compras. Que si eres de Barcelona... que si mi equipo favorito es el Real Madrid, que si Raul, que si Ronaldo... Ja, ja! Qué ganas de cascar que tienen!

El caso es que pateando, pateando, nos hemos visto así por encima, buscando botas y abrigos que comprar: CHINA TOWN, NOLITA, SOHO, NOHO, TRIBECA, FINANCIAL DISTRICT y aún llegamos a útlima hora de la tarde a visitar a Mrs Liberty, que casi no se veía, allá tan lejos y tan pequeñita, sosteniendo su antorcha iluminada.

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