
Después del caos producido por la nieve el pasado viernes, parece que estamos de suerte. El AVE ha llegado sólo con 20 minutos de retraso (después de pronosticar 40), el taxista nos lleva al aeropuerto por 25 euros (a pesar de que el taxímetro marca casi 29) y la amable chica del mostrador de facturación nos informa de que podemos facturar 2 maletas por persona y un total de 46 kg! Más luego una maleta de mano de 9 kg. No salgo de mi asombro y no dejo de pensar que vamos a necesitar asistencia para volver.
Entre la maleta de Julia y la mía pesan 46 kg. O sea que, calculo que volveremos con el doble de equipaje.
La suerte nos abandona al subir al avión: nos toca antepenúltima fila y bebé justo detrás de nosotras. La verdad es que tampoco ha dado mucha guerra, el pobre, pero vamos… a nadie le hace ninguna gracia despertar a berrido limpio…
