






JUEVES 29 ENERO
Hoy tenemos reserva en uno de los mejores restaurantes de la ciudad para comer. Con la NYC WEEK RESTAURANT puedes comer por 25$ (o cenar por 35$) en algunos restaurantes super-cool. Nosotras elegimos el THE SEA GRILL. ¿por qué este? Primero porque es un restaurante de pescado, algo que no hemos comido mucho desde que llegamos porque escasea y es bastante caro y, segundo, porque está en los bajos del Rockefeller, con vistas a la pista de patinaje y tercero porque fuera de la oferta es bastante inaccesible por sus precios.
Así que, después de hacer unas cuantas llamadas matutinas de trabajo y de enviar unos mails, vamos para allá con la intención de patinar un rato antes de comer. De 11 a 1,30pm puedes patinar por 5$ más el alquiler de los patines por 12$. En el resto del día la tarifa es a 18$, más el alquiler. Pero, como siempre, llegamos un poco tarde y ya no nos vale la pena liarnos a patinar. Nos morimos de la envidia de ver a la gente pero también es cierto que hay demasiada. Especialmente, adolescentes. Pero es que esta gente no va al instituto? Lo mejor es que hay una teenager para partirse de risa! Debe ser la moderna y popular del instituto. He adjuntado la foto. Por favor, no podéis perdérosla. Localizadla! Es una morena que lleva una faldita de tul roja y unas gafas blancas con algo parecido a unas persianas. Están en todas las tiendas de aquí, pero jamás pensé que nadie pudiera ponérselas. Pues sí! Allí estaba ella… una mezcla entre Madonna y José Velez en versión New Yorker. Pero no tiene amigas que le digan que está haciendo el ridículo? Oh my God!!!
Dejamos a Britney en la pista y nos vamos al restaurant, que es lo nuestro. Se accede a través de un ascensor privado directo desde le acera. Una vez dentro, le damos nuestros nombres a la del mostrador y otra señorita nos guarda los abrigos. Un camarero nos busca una mesa con buenas vistas a la pista. Nos informa que las botellas de vino están con el 25% off, pero están a unos precios desorbitados, así que Julia pide un Ice tea de mango y yo una copita de champagne. Directamente pedimos el menú de la NY Week Restaurant.
ENTRANTES
JULIA: salmón tartare (es como el tradicional steak tartare de carne, pero con salmón. Lo sirven con tostaditas y resulta bastante minimalista, aunque muy bueno)
MERCHE: Sopa capuchino de patatas dulces (resulta ser una crema con un color naranja precioso y un sabor espectacular. Pensamos que quizá sea crema de boniatos.)
PLATO PRINCIPAL
JULIA: Trucha a la brasa con lecho de col china.
MERCHE: merluza a la plancha con aroma de curry.
POSTRE
JULIA:
MERCHE: Pastel de limón con helado y crema. (con una presentación increíble)
La atención fue impecable. Aquí, como los camareros reciben propinas, hasta en el bar más cutre son pesadísimos preguntándote qué tal esta todo, todo ok?, les gustó la comida?... Pues aquí os podéis imaginar. Nosotras comíamos la mitad de cada plato y cambiábamos para probar. En cuanto se dio cuenta el camarero de nuestro rollo, vino a cambiarnos los platos de la una con la otra! A mitad de comida el cocinero hizo ronda por el salón para preguntar qué tal estaba la comida y, al final de la comida, un camarero pasó por la mesa y se paró a plegarme la servilleta que tenía arrugada encima de la mesa! Una vez acabamos, todo eran preguntas: quieren café, más vino? Algo más? Y es que aquí no llevan muy bien eso de que acabemos de comer y nos quedemos media hora de sobremesa! Normalmente, la gente acaba y se va. Incluso cuando no se acaban toda la comida, aquí lo más normal es pedir que te la pongan para llevar. Desde el bar más cutre hasta el más chic. Te sacan un polispan o un tuper de plástico… y ala, para recenar!
La sorpresa de la comida ha sido que han aparecido algunos becarios de la Oficina Comercial. Julia saludó de lejos a su contacto pero el muy rancio saludó con la ceja pero ni se dignó a acercarse. Nos han salido un poco ranas….
Y después del festín, una andadita 10 calles más abajo hasta llegar a algún metro… y para casa!
Esta vez nos hemos encontrado de camino con una tienda de osos de peluche a la carta. Allí tienes los pellejos de los osos, te lo rellenan al momento para que esté superesponjoso y luego eliges la ropa, los zapatos, los accesorios…y todo lo que quieras. Ah! Y si es tu cumpleaños, las dependientas te rodean y te cantan un happy birthday to you de lo más molongui con palmas y todo!!! Lo que no veas por aquí…
Hoy tenemos reserva en uno de los mejores restaurantes de la ciudad para comer. Con la NYC WEEK RESTAURANT puedes comer por 25$ (o cenar por 35$) en algunos restaurantes super-cool. Nosotras elegimos el THE SEA GRILL. ¿por qué este? Primero porque es un restaurante de pescado, algo que no hemos comido mucho desde que llegamos porque escasea y es bastante caro y, segundo, porque está en los bajos del Rockefeller, con vistas a la pista de patinaje y tercero porque fuera de la oferta es bastante inaccesible por sus precios.
Así que, después de hacer unas cuantas llamadas matutinas de trabajo y de enviar unos mails, vamos para allá con la intención de patinar un rato antes de comer. De 11 a 1,30pm puedes patinar por 5$ más el alquiler de los patines por 12$. En el resto del día la tarifa es a 18$, más el alquiler. Pero, como siempre, llegamos un poco tarde y ya no nos vale la pena liarnos a patinar. Nos morimos de la envidia de ver a la gente pero también es cierto que hay demasiada. Especialmente, adolescentes. Pero es que esta gente no va al instituto? Lo mejor es que hay una teenager para partirse de risa! Debe ser la moderna y popular del instituto. He adjuntado la foto. Por favor, no podéis perdérosla. Localizadla! Es una morena que lleva una faldita de tul roja y unas gafas blancas con algo parecido a unas persianas. Están en todas las tiendas de aquí, pero jamás pensé que nadie pudiera ponérselas. Pues sí! Allí estaba ella… una mezcla entre Madonna y José Velez en versión New Yorker. Pero no tiene amigas que le digan que está haciendo el ridículo? Oh my God!!!
Dejamos a Britney en la pista y nos vamos al restaurant, que es lo nuestro. Se accede a través de un ascensor privado directo desde le acera. Una vez dentro, le damos nuestros nombres a la del mostrador y otra señorita nos guarda los abrigos. Un camarero nos busca una mesa con buenas vistas a la pista. Nos informa que las botellas de vino están con el 25% off, pero están a unos precios desorbitados, así que Julia pide un Ice tea de mango y yo una copita de champagne. Directamente pedimos el menú de la NY Week Restaurant.
ENTRANTES
JULIA: salmón tartare (es como el tradicional steak tartare de carne, pero con salmón. Lo sirven con tostaditas y resulta bastante minimalista, aunque muy bueno)
MERCHE: Sopa capuchino de patatas dulces (resulta ser una crema con un color naranja precioso y un sabor espectacular. Pensamos que quizá sea crema de boniatos.)
PLATO PRINCIPAL
JULIA: Trucha a la brasa con lecho de col china.
MERCHE: merluza a la plancha con aroma de curry.
POSTRE
JULIA:
MERCHE: Pastel de limón con helado y crema. (con una presentación increíble)
La atención fue impecable. Aquí, como los camareros reciben propinas, hasta en el bar más cutre son pesadísimos preguntándote qué tal esta todo, todo ok?, les gustó la comida?... Pues aquí os podéis imaginar. Nosotras comíamos la mitad de cada plato y cambiábamos para probar. En cuanto se dio cuenta el camarero de nuestro rollo, vino a cambiarnos los platos de la una con la otra! A mitad de comida el cocinero hizo ronda por el salón para preguntar qué tal estaba la comida y, al final de la comida, un camarero pasó por la mesa y se paró a plegarme la servilleta que tenía arrugada encima de la mesa! Una vez acabamos, todo eran preguntas: quieren café, más vino? Algo más? Y es que aquí no llevan muy bien eso de que acabemos de comer y nos quedemos media hora de sobremesa! Normalmente, la gente acaba y se va. Incluso cuando no se acaban toda la comida, aquí lo más normal es pedir que te la pongan para llevar. Desde el bar más cutre hasta el más chic. Te sacan un polispan o un tuper de plástico… y ala, para recenar!
La sorpresa de la comida ha sido que han aparecido algunos becarios de la Oficina Comercial. Julia saludó de lejos a su contacto pero el muy rancio saludó con la ceja pero ni se dignó a acercarse. Nos han salido un poco ranas….
Y después del festín, una andadita 10 calles más abajo hasta llegar a algún metro… y para casa!
Esta vez nos hemos encontrado de camino con una tienda de osos de peluche a la carta. Allí tienes los pellejos de los osos, te lo rellenan al momento para que esté superesponjoso y luego eliges la ropa, los zapatos, los accesorios…y todo lo que quieras. Ah! Y si es tu cumpleaños, las dependientas te rodean y te cantan un happy birthday to you de lo más molongui con palmas y todo!!! Lo que no veas por aquí…

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